En edificios y naves se pueden conseguir fácilmente luces sin pilares de hasta 70 metros, con las ventajas que ello conlleva, no dependen de laiminación, y se desarrolla un proceso "just in time". Todo ello, se complementa con la posibilidad de que las vigas se entreguen mecanizadas de acuerdo a las necesidades de la estructura, e incluso pintadas.

A todo ello, se suma que al quedar reducida la necesidad de pilares, así como las dimensiones menores de las vigas de acero, permite un mayor aprovechamiento efectivo del suelo.